
Rumanía y Moldavia son dos de los países más pobres y corruptos de Europa, pero la llegada masiva de refugiados ucranianos despertó en ellos una ola de solidaridad que está consiguiendo hacer frente a la creciente emergencia humanitaria.
"El pueblo rumano está demostrando tener un corazón inmenso", dijo a Efe, junto al paso fronterizo de Siret, en el lado rumano de la frontera con Ucrania, el empresario y filántropo israelo-estadounidense Moti Kahana, que trabajó en misiones de rescate en Siria, Irak y Afganistán.